Solomillo de ternera seleccionado, picado a mano en crudo para preservar su textura noble y su sabor puro. Condimentado con escamas de sal marina y pimienta negra recién molida. Coronado con una suave crema de Parmigiano Reggiano curado 24 meses, que aporta profundidad y umami añadimos crema de yema de huevo cocinada a baja temperatura, sedosa y untuosa, que envuelve cada bocado en cremosidad. Finalizado con finas láminas de carpaccio de trufa negra, que elevan la experiencia a un nivel superior. Una armonía perfecta entre crudeza, elegancia y lujo.
Platos